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¿Aliarse o competir?: Ambos (por Marcelo Acosta)

Existe la creencia generalizada de que la cooperación y la competencia son polos opuestos; que la primera es invariablemente superior a la segunda para crecer en conjunto; que la segunda es inherentemente mejor que la primera para crecer individualmente: aliarse es bueno, competir es malo y es imposible que cooperación y competencia coexistan, tal como expuso Franklin Delano Roosevelt cuando afirmaba que había que migrar a un modelo de cooperación ya que la competencia había llegado a su máximo en términos de beneficios.

Pero sí deben coexistir. La realidad es justamente que ambas son órganos del mismo sistema: la única forma de poder competir en libertad es con la colaboración de todos los miembros del mercado (y el acuerdo de jugar bajo determinadas reglas), así como la única forma de cooperar y tener verdaderas alianzas es cuando éstas son voluntarias y con posibilidad de elección real.

Partiendo de esa base destacamos los beneficios de participar en alianzas que resultan positivas para la sociedad, sobretodo aquellas enfocadas en el bien común, que resultan intrínsecamente gratificantes.

La alianza de varios proveedores con el fin común de beneficiar un segmento de clientes puede ser muy provechosa, siempre que no sea creada bajo coerción y no suponga un daño a otro grupo de individuos.

Las alianzas entre empresas de cara a los consumidores finales pueden ser muy buenas (descuentos o beneficios cruzados) o muy malas si resultan en detrimento de uno o más actores (colusión) atentando contra la capacidad de elegir.

También podemos ver ejemplos de competencia y colaboración trabajando armoniosamente en plataformas de crowdsourcing, donde sus participantes cooperan con su información y acciones pero a la vez compiten por un arriendo o un transporte, con el resultado final de una oferta más completa y precios optimizados.

Existen otros desafíos en alianzas pactadas en buena fe, todos relacionados con el valor y el esfuerzo que las partes traen a la mesa.

En estos tiempos en que el comercio está migrando a las plataformas digitales, cuando los modelos de negocios están sufriendo todo tipo de cambios y el vaivén sociopolítico siempre es un factor que puede mover radicalmente la balanza en contra o a favor de las empresas, la alianza es una herramienta que puede llegar a ser poderosa para crecer, siempre que se mantenga foco en la libertad de opción y un efecto neto positivo para el cliente. Ese debe ser nuestro norte.

Marcelo Acosta

Chief Commercial Officer Pago Fácil

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